Sobre las ruinas de una hacienda colonial

There is Something about Mexico (Sobre las ruinas de una hacienda colonial)

Comentarios a la obra de Enrique Méndez de Hoyos

Hay algo en la obra de Enrique Méndez de Hoyos. Una atracción por la historia y una tendencia a representar la historia como drama. En los últimos años ha hecho varias obras que tienen una componente teatral. Síntomas y huellas (2009) y Tiempo sagrado (2010) son los ejemplos más representativos de esa inclinación por las escenificaciones que interpretan el relato histórico, aislando en el mismo un elemento de violencia simbólica. Esa violencia es mucho más explícita en lo que se refiere a acontecimientos como la masacre de Tlatelolco (Síntomas y huellas) o el fusilamiento de Maximiliano (Tiempo sagrado), a los que se añade, en Sobre las ruinas de una hacienda colonial (2016), el relato de la ejecución de Jacinto Canek y el sofocamiento brutal de la rebelión de Cisteil, en 1761.

En la narrativa de esas obras siempre el protagonista es derrotado. Parece que a Méndez de Hoyos le interesa el relato de la historia atravesado por la perspectiva de los perdedores, cualquiera que sea su lugar en los acontecimientos. En realidad la manera más socorrida de abordar la historia desde el arte hoy día es contestando, revisando y reinterpretando los discursos oficiales y desarticulando los órdenes que esos discursos ocultan, incluso el orden de su temporalidad. Una atracción por la historia no implica una mirada unidireccional hacia el pasado. Al contrario, lo más interesante en este tipo de obras es el modo en que redefinen el concepto de memoria como factor de resistencia en el presente. Para mayor efectividad de esas operaciones, Méndez de Hoyos tiende a mezclar la narrativa histórica con la ficción, trabajando desde la zona de confluencia de diferentes textos y diferentes voces.

Sobre las ruinas de una hacienda colonial es una instalación de video que tiene tres partes. La primera parte consta de un solo canal y está montada sobre un texto de Robert Smithson. La segunda parte tiene dos canales y se basa en la historia de Jacinto Canek. La tercera parte tiene tres canales y vuelve al presente mediante una serie de textos que interpelan al Estado mexicano. Palabras como desmembrar, esparcir, quemar o desaparecer son fragmentos de un discurso de implicaciones punitivas (parecerían extraídas del relato del castigo a los rebeldes de Cisteil) y sin embargo tienen un sentido actual, asociado a la narrativa de la violencia institucional en el México contemporáneo.

El discurso de Méndez de Hoyos parece abrir también tres canales que se van intersectando: uno se refiere a la violencia dentro de la historia, otro a la violencia como elaboración estética y otro a la violencia como una suerte de inmanencia. Por este último canal es que discurre la cita a Robert Smithson, que tanta consistencia tiene dentro de esta obra.

Por un lado, la referencia a Robert Smithson es visual. Las instalaciones con espejos que aparecen en los vídeos y fotografías son citas evidentes de Incidents of Mirror-Travel in the Yucatan, una acción que realizó el artista norteamericano en 1969. De hecho, la obra de Méndez de Hoyos incluyó el viaje a Yucatán y un itinerario similar al de Smithson. Lo que tiene de réplica Sobre las ruinas de una hacienda colonial es mucho más complejo si incluimos lo que tiene de réplica la propia obra de Smithson, que alude, aunque no literalmente, a la expedición de John Lloyd Stephens en 1841 y al libro resultante, Incidents of Travel in Yucatan.

Por otra parte la referencia se vuelve explícitamente discursiva al incluir en la banda sonora de algunos vídeos, tanto como en la superficie de algunas fotografías, fragmentos de la conferencia que impartió Robert Smithson para los estudiantes de arquitectura de la Universidad de Utah, en 1972, y que es conocida y publicada con el título “Hotel Palenque”. Hay un momento en el que el discurso de Smithson se desvía de la arquitectura y parece dispuesto a atravesar un umbral algo más sombrío. “There is something about Mexico” (Hay algo en México), dice, y entonces comienza a hablar de la crueldad de los dioses mexicanos, de los sacrificios humanos, de la violencia del paisaje, de los visitantes que han quedado destruidos por México. Ese es el texto que cita Enrique Méndez de Hoyos y ese es el tono que adopta la representación del espacio en su proyecto.

Dado el sentido que ha adquirido la representación del paisaje en la fotografía mexicana, como metáfora de la violencia y el desgaste social, no sorprende que un artista como Enrique Méndez de Hoyos haya reparado en ese proyecto de Robert Smithson para hacer una obra que lo cita y lo deconstruye al mismo tiempo. Cuando el artista norteamericano dice “There is something about Mexico” Méndez de Hoyos traduce: “Hay algo en este país”. Hábilmente toma distancia ante el discurso de Smithson, o más bien, enfatiza la distancia desde donde éste habla, mientras él mismo se posiciona (se localiza) en este momento y en este territorio. Sobre las ruinas de una hacienda colonial o tal vez sobre las huellas de una expedición colonial. Ruina sobre ruina, la hacienda colonial no es necesariamente el símbolo de un pasado de grandeza y no es necesariamente el pilar de la cultura actual. Inhóspita, improductiva y sin embargo sobrecogedora, habitada por fantasmas, la hacienda colonial es una especie de antimonumento.

Uno de los cuestionamientos centrales de esa obra es acerca de la persistencia de la violencia en el presente. ¿Cuáles son sus raíces? O, más bien, ¿Hay una raíz o un origen de la violencia?¿Está la violencia en sí misma asociada a una especie de fundamento o arché de lo mexicano, si es que eso existe? A esas interrogantes no se ofrece una respuesta precisa. De hecho, la inteligencia de este proyecto de Méndez de Hoyos radica en que distingue entre la elaboración simbólica y estética de un imaginario de la violencia -como presentimiento y fantasía más que como acto- y la crítica a un discurso esencialista y ahistórico. Hay algo en México, ciertamente, -parece decir Enrique Méndez de Hoyos- pero no lo entenderán si sólo buscan en el paisaje.

 

Juan Antonio Molina

mayo, 2017

 

There is Something about Mexico (On the Ruins of a Colonial Hacienda)

Página en blando Gallery. July, 2017.

Comments on the Work of Enrique Méndez de Hoyos

There is something in the work of Enrique Méndez de Hoyos. An attraction for history and a tendency to represent history as drama. In recent years he has created various works with a theatrical component. Síntomas y huellas (Symptoms and Footprints, 2009) and Tiempo sagrado (Sacred Time, 2010) are the most representative examples of this inclination toward a staging of history, and which isolate an element of symbolic violence. That violence is much more explicit when referring to events such as the Tlatelolco massacre (in Síntomas y huellas) or the execution of Maximilian (in Tiempo sagrado), and which now includes On the Ruins of a Colonial Hacienda (2016), the story of the execution of Jacinto Canek and the brutal suppression of the Cisteil rebellion in 1761.

In the narrative of these works the protagonist is always the defeated one. It would appear that Méndez is interested in the story of history tinged with the perspective of the losers, wherever their place is in the events. In reality the most useful way of dealing with history from the point of view of art these days is to respond, review and reinterpret the official discourses and dismantle the orders that such discourses hide, including the order of their temporality. A fondness of history does not imply a one-directional view of the past. On the contrary, the most interesting thing about these works is the way in which they redefine the concept of memory as a factor of resistance in the present. For greater effectiveness in doing so, Méndez tends to mix the historical narrative with fiction, working from the zone of confluence of different texts and voices.

On the Ruins of a Colonial Hacienda is a video installation in three parts. The first is single-channel and based on a text by Robert Smithson, the second is two-channel and is based on the story of Jacinto Canek, while the third has three channels and returns to the present with a series of texts that question the Mexican state. Words such as dismember, scatter, burn and disappear are fragments of a speech with punitive implications (that would appear to be taken from the story of the punishment of the Cisteil rebels), but nevertheless have a contemporary meaning, associated with the narrative of institutional violence in Mexico today.

Méndez’s discourse also appears to open three channels that intersect: one refers to violence in history, another to violence as aesthetic creation and the other to violence as a kind of immanence. The quotes from Robert Smithson emanate from the latter channel, and which have so much consistency in this work.

On the one hand, the reference to Robert Smithson is visual. The installation with mirrors that appears in the videos and photographs refers to Incidents of Mirror-Travel in the Yucatan, a work created by the US artist in 1969. In fact, Méndez’s work included a trip to Yucatán and an itinerary similar to Smithson’s. But what On the Ruins of a Colonial Hacienda replicates is much more complex if we include what it contains as a replica of Smithson’s work, and which alludes, although not literally, to the expedition by John Lloyd Stephens in 1841 and his resulting book, Incidents of Travel in Yucatan.

On the other hand, the reference becomes explicitly discursive by including in the soundtrack to some of the videos and photos fragments of the conference Smithson gave to architecture students at the University of Utah in 1972, and which was published as “Hotel Palenque.” There is a moment in which Smithson’s discourse deviates from architecture and appears about to cross a more somber threshold. “There is something about Mexico,” he says, and he begins to talk about the cruelty of the Mexican gods, about human sacrifice, the violence of the landscape, and the visitors who have been destroyed by Mexico. This is the text Méndez quotes and the tone that the representation of space adopts in his work.

Given the meaning the representation of landscape has acquired in Mexican photography, as a metaphor for violence and social disintegration, it is no surprise that an artist such as Enrique Méndez de Hoyos has turned to this project by Smithson to create a work that both quotes it and deconstructs it at the same time. When Smithson says, “There is something about Mexico,” Méndez translates it into Spanish as “there is something in this country.” He skillfully distances himself from Smithson’s discourse, or rather emphasizes the distance from which Smithson speaks, and Méndez speaks (or positions himself) in this time and territory. On the ruins of a colonial hacienda or perhaps in the footsteps of a colonial expedition. Ruin upon ruin, the colonial-era hacienda is not necessarily a symbol of a grandiose past, and neither is it necessarily the pillar of contemporary culture. Inhospitable, unproductive and nevertheless moving; inhabited by ghosts, the colonial-era hacienda is a kind of anti-monument.

One of the central questions this work asks is concerned with the persistence of violence in the present. What are its roots? Or rather, is there a root or an origin of violence? Is violence in itself associated with a kind of foundation or a Mexican arche, if such a thing exists? No answer is offered to these questions. In fact, the cleverness of Méndez’s project lies in its distinguishing between symbolic creation and an imagined aesthetic of violence – more as a premonition and a fantasy than an act – and his critique of an essentialist and ahistorical discourse. There is something in Mexico, for sure – Enrique Méndez de Hoyos appears to say – but it will not be understood by simply looking at the landscape.

 

Juan Antonio Molina

May 2017

Sobre las ruinas de una hacienda colonial (still), 2016.